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viernes, 13 de agosto de 2010

Las diferencias genéticas comunes tienen un papel limitado en las causas del cáncer de mama (Lancet)

Las diferencias genéticas comunes tienen un papel limitado en las causas del cáncer de mama y actúan independientemente de los factores del estilo de vida, como el peso, la dieta y la lactancia, que son aún más importantes, según indicaron científicos de la University of Oxford, Reino Unido.
En un estudio con más de 17.000 mujeres, publicado en , los investigadores hallaron que pese a que ciertas variantes genéticas comunes elevan el riesgo de desarrollar cáncer de mama, éstos se suman a los factores de riesgo del estilo de vida, que incluyen a la obesidad y el consumo de alcohol, pero no los multiplican.
Los resultados no involucraron a los genes del cáncer mamario conocidos como BRCA-1 y BRCA-2, que ocurren con muy poca frecuencia, pero generan un alto riesgo.
"Esto es tranquilizador porque significa que cualquiera sea la herencia en término de variantes genéticas, el efecto de mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol y ser cuidadosa con la terapia hormonal sustitutivas (THS) siguen siendo muy importantes para reducir el riesgo de cáncer de mama", aseguró Ruth Travis.
Los científicos británicos dijeron que habían encontrado cinco factores genéticos comunes vinculados al riesgo de desarrollar cáncer de mama, que se sumaron a otros 13. Combinados, esos factores explican alrededor del 8% de la probabilidad de sufrir la enfermedad.
Travis trabajó, junto al equipo de Jane Green, también de la University of Oxford, para estudiar a 7.160 mujeres con cáncer de mama y 10.196 sin la enfermedad. Las participantes dieron muestras de sangre para hacer los test genéticos e información sobre sus estilos de vida. Los investigadores buscaron el riesgo de cáncer para 12 variantes genéticas conocidas como polimorfismos de nucleótidos simples (SNP) en el ADN de las mujeres.
El equipo luego los relacionó con 10 factores de riesgo ambientales: la edad del inicio de la pubertad, el número de nacimientos, la edad al primer parto, la lactancia, el estatus de la menopausia, la edad a la menopausia, el uso de la THS, el peso, la altura y el consumo de alcohol.
"Ninguna de las 120 comparaciones demostraron una evidencia significativa de las interacciones genético-ambientales", explicó el equipo. "Los genes representan sólo una pequeña proporción de los cánceres de mama", manifestó Green. "Los principales factores de riesgo siguen siendo aquellos relacionados con el estilo de vida, como los partos, el uso de THS, la obesidad y el consumo de alcohol", según el equipo.

La tasa de mastectomías en Estados Unidos sigue bajando

La tasa de mastectomías en mujeres con cáncer de mama en Estados Unidos está bajando, a pesar de estudios recientes en tres hospitales especializados que sugirieron que cada vez más pacientes optarían por la cirugía. Lo que sí está aumentando es el porcentaje de pacientes que, preventivamente, solicitan la extirpación del pecho sano en la misma operación, según el equipo de la Dra. Elizabeth B. Habermann, de la University of Minnesota, de Minneapolis (Estados Unidos).
En 1990, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomendaron la lumpectomía, como el tratamiento de primera elección para el cáncer en un solo pecho. La década anterior, varios estudios habían demostrado que los resultados eran tan buenos con la lumpectomía más radioterapia como con la mastectomía, que es una operación más radical y con más riesgos de producir complicaciones. Antes de la recomendación, a la mayoría de las pacientes se las trataba con mastectomías. Pero, desde entonces, la tasa de esa cirugía comenzó a disminuir.
El equipo realizó el estudio tras conocer que los equipos del Centro del Cáncer Moffitt, en Tampa, el Hospital de Mujeres Magee, en Pittsburgh, y la Clínica Mayo, en Rochester, habían identificado en sus centros un aumento del uso de las mastectomías.
Según publica “Journal of Clinical Oncology”, con datos de Surveillance, Epidemiology and End Results, el equipo identificó a más de 230.000 mujeres con cáncer mamario diagnosticado entre el 2000 y el 2006. Se utilizó mastectomía en el 41% de los casos diagnosticados en el 2000 y en el 37% diagnosticados en el 2006.
Pero la cantidad de mujeres a las que se les extirpó el otro pecho sano creció del 2% en el 2000 al 6% en el 2006.
Se desconoce por qué las mastectomías aumentaban en los tres centros mientras disminuía la tasa general. La autora sugirió que las mujeres derivadas a esos complejos optarían por tratamientos más agresivos que las mujeres tratadas en otros hospitales en Estados Unidos. "Es posible también que esos centros oncológicos se adelanten a las tendencias nacionales", indicó la Dra. Habermann.
Hubo un leve aumento de las mastectomías entre el 2005 y el 2006 que, si bien para el equipo no fue estadísticamente significativo, podría indicar un crecimiento futuro de la cirugía.
Los autores continuarán observando esa tendencia, con especial interés en la evolución de las mujeres que optan por la extirpación de ambas mamas.
< "Hay algo bueno en eso", dijo la Dra. Habermann. "No es común que el cáncer reaparezca", agregó. De todos modos, concluyó que "es una cirugía mayor que podría tener más complicaciones".

El cribado precoz del cáncer de mama no es muy útil en las pacientes con antecedentes familiares (BMC Cancer)

Uno de los principales autores de esta conclusión, la Dra. Geertruida H. de Bock, de la Groningen University Medical Center (Holanda), se ha basado en los resultados de una investigación llevada a cabo con casi 2.000 hermanas de pacientes con cáncer de mama que, a pesar de tener más riesgo de desarrollar esta enfermedad, no presentaron signos del tumor hasta los 50 años.
De hecho, de las mujeres de 30 años diagnosticadas con cáncer de mama sólo un 1% son pacientes que hayan tenido a algún familiar de primer grado con esta enfermedad.
"Aunque hay una tendencia a proteger a quien sabemos que más puede necesitarlo (caso de mujeres con antecedentes familiares) el cribado en las mujeres jóvenes no se puede centrar sólo en este grupo de pacientes porque el resto de mujeres también pueden desarrollar la enfermedad sin tener antecedentes", explicó el Dr. De Bock.
Con estas enfermas potenciales, los autores recomiendan mantener un seguimiento continuado, aunque es a partir de los 50 años cuando aumenta el riesgo de desarrollar el tumor en una de las dos mamas.

El uso de bisfosfonatos parecen reducir el riesgo de cáncer de mama invasivo (J Clin Oncol)

Dos estudios recientes señalan que los bisfosfonatos parecen reducir el riesgo de cáncer de mama invasivo en cerca de 30%.
"Si una mujer está pensando en usar bisfosfonatos para sus huesos, esto podría ser otro beneficio potencial", señaló el investigador principal de uno de los estudios, el Dr. Rowan T. Chlebowski, del Los Angeles Biomedical Research Institute, Harbor-UCLA Medical Center (Estados Unidos).
Según informa “Journal of Clinical Oncology”, el equipo del Dr. Chlebowski examinó cerca de 155.000 mujeres que participaron en el estudio de Women's Health Initiative (WHI), que evaluó a 2.816 mujeres que tomaron bisfosfonatos orales al comienzo del estudio y los comparó con mujeres que no los tomaron. De acuerdo con el estudio, el 90% de las mujeres que tomaban medicamentos para fortalecer los huesos usaron alendronato.
Después de casi ocho años de seguimiento, el Dr. Chlebowski halló que la incidencia de cáncer de mama invasivo era 32% más baja entre quienes tomaban los medicamentos, y los cánceres de receptor de estrógeno positivo se redujeron en 30%. La incidencia de cánceres de RE negativo de las que tomaban bisfosfonatos también se redujo, pero no lo suficiente para ser estadísticamente significativo.
La incidencia de cáncer de mama no invasivo precoz, carcinoma ductal in situ, fue 42% superior entre los usuarios de bisfosfonatos, por lo que los bisfosfonatos de alguna manera podrían estar afectando selectivamente los cánceres invasivos, postuló el Dr. Chlebowski.
En otro estudio, realizado en Israel, los investigadores examinaron a 4.039 mujeres posmenopáusicas, entre ellas algunas que tomaron bisfosfonatos y otras que no. Los que tomaron el medicamento durante más de un año presentaron un riesgo 39% menor, tras ajustar factores como la edad y los antecedentes familiares, continuó habiendo un riesgo de reducción de 28%.
Se desconoce la manera exacta en que los medicamentos reducen el riesgo. El Dr. Chlebowski especuló que los medicamentos pueden obstruir la liberación de factores de crecimiento que estimularían el desarrollo de tumores o podrían obstruir la formación de vasos sanguíneos en un tumor.
Se sabe que la baja densidad mineral ósea (DMO) se relaciona con menor riesgo de cáncer de mama, y que es probable que las mujeres que tienen DMO probablemente tomen medicamentos. Para el análisis del estudio, el Dr. Chlebowski ajustó, para tener en cuenta este posible efecto de confusión, incorporando una puntación de riesgo de fractura de cadera para considerar las diferencias en densidad mineral ósea entre usuarias y no usuarias de los medicamentos.

Descifrada la cascada completa de señales del aceite de oliva virgen en la célula tumoral mamaria

Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) han descubierto un mecanismo a través del que el aceite de oliva virgen protege contra el cáncer de mama, y que difiere de los efectos que tienen otros aceites vegetales. El mecanismo ha sido investigado en modelos animales y ahora se ha iniciado una línea de estudio en humanos.
El Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la UAB descifraron una "cascada completa de señales" que desencadena el aceite de oliva virgen en la célula tumoral mamaria, y que se suma al resto de evidencias ya descubiertas que apuntan a que este alimento está asociado a una baja incidencia de ciertos tumores y tiene un papel protector contra las enfermedades del corazón y otras patologías.
Entre los efectos beneficiosos se encuentran la disminución de la actividad del oncogén P21ras, la protección del ADN del núcleo celular, la estimulación de la muerte de las células tumorales y la protección contra el daño del material genético, informó un comunicado.
El aceite de oliva virgen, rico en ácido oleico -ácido graso monoinsaturado- y compuestos bioactivos antioxidantes, difiere de los efectos que desencadena el aceite de maíz, rico en ácidos grasos poliinsaturados, que por contra aumenta la agresividad de los tumores.
El oncogén P21ras favorece la proliferación sin control y estimula el crecimiento del tumor mamario, algo que queda limitado con el aceite. Además, reduce la actividad de otras proteínas implicadas en la supervivencia de las células, que no mueren cuando deberían.

Abierta la polémica sobre la edad para recomendar de forma generalizada la mamografía

Un informe reciente cuestiona la recomendación de 2009 del US Preventive Services Task Force (USPSTF), de Estados Unidos, sobre que las mujeres entre los 40 y los 49 años que no estén en riesgo elevado de cáncer de mama, probablemente puedan esperar para someterse a una mamografía hasta los 50 e, incluso entonces, únicamente cada dos años.
Un conocido radiólogo, el Dr. Daniel B. Kopans, del Harvard Medical School, Estados Unidos, asegura en que pedirles a las mujeres que esperen hasta los 50 simplemente es un error. Las recomendaciones del grupo de trabajo, asegura, se basan en conclusiones científicas erradas y se deben revisar o retirar. "Sabemos por estudios científicos que la exploración salva muchas vidas, incluso entre las que tienen entre 40 y 50 años", señala.
Pero la USPSTF afirma que su recomendación, que suscitó toda una tormenta de controversias, se basó en datos científicos y evitaría a muchas mujeres cada año preocupaciones y tratamiento innecesarios.
Sin embargo, las directrices dejaron confundidas a la mayoría de las mujeres. La Sociedad Americana del Cáncer continuó recomendando mamografías anuales para las mujeres entre los 40 y los 50 años, y las supervivientes jóvenes de cáncer de mama compartieron historias cautivadoras sobre cómo la exploración salvó sus vidas.
Un problema principal de las directrices es que el USPSTF se basó en métodos incorrectos para analizar los datos de estudios sobre el cáncer de mama, indicó el Dr. Kopans.
El riesgo de cáncer de mama comienza a aumentar gradualmente entre los 40 y los 60 años y después aumenta aún más, asegura el experto. Sin embargo, los datos usados por el USPSTF agruparon a mujeres de entre 40 y 49 años en un solo grupo y mujeres de entre los 50 y los 59 en otro. Y determinaron que las del grupo más joven tenían muchas menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las del grupo de mayor edad.
Eso podría ser cierto, pero decidir que los 50 años sean la edad "correcta" para una mamografía es arbitrario, explica el Dr. Kopans. "Una mujer de 49 años es similar biológicamente a una mujer de 51 años", aseguró. "El cáncer de mama no monitoriza su edad. No hay nada que cambie repentinamente a los 50 años".
Otros problemas con las directrices del USPSTF incluyeron lo siguiente:
- Las directrices citan investigaciones que muestran que las mamografías son responsables de un 15% de reducción de la mortalidad. Es una subestimación. Otros estudios muestran que evaluar a las mujeres entre los 40 y los 49 años puede reducir las muertes hasta en 44%.
- Ahorrarle a las mujeres preocupaciones innecesarias por falsos positivos no es razón suficiente para no evaluar, pues morir de cáncer de mama es un destino mucho peor. "Tomaron la decisión subjetiva de que las mujeres entre los 40 y los 49 años no podrían tolerar la ansiedad de ser llamadas de nuevo por un estudio de exploración cuestionable, a pesar de que cuando se le pregunta a las mujeres que se han sometido a esto, la mayoría se sienten aliviadas de que no había nada mal. Los estudios muestran que regresarán a su siguiente evaluación aún más incondicionalmente", aseguró el Dr. Kopans. "El grupo de trabajo le quitó la decisión a las mujeres. Es increíblemente paternalista".
- La recomendación del grupo de trabajo de evaluar únicamente mujeres de alto riesgo entre los 40 y los 49 años dejará de detectar el 75% de los cánceres de mama que tienen lugar entre las mujeres que no se considerarían de alto riesgo, es decir, que no tienen antecedentes familiares contundentes de la enfermedad y no tienen los genes BRCA1 o BRCA2 que se sabe que incrementan el riesgo de cáncer.
Desde el furor que causaron las directrices, el USPSTF ha replanteado y modificado parte de la redacción original para hacer más claro que la decisión de hacerse una mamografía entre los 40 y los 49 años es "individual", aseguró el Dr. Ned Calonge, presidente del USPSTF.
"Fue una comunicación inadecuada para un grupo que no tenía los conocimientos necesarios", aseguró el Dr. Calonge. "El grupo de trabajo no recomienda las evaluaciones automáticas. Pensamos que el conocimiento de lo que se puede obtener frente a lo que se arriesga es una discusión importante que se debe tener con las mujeres de ese grupo de edad".
Entre las desventajas encuentran pruebas adicionales innecesarias, biopsias, tratamiento que no proporcionará beneficios para la salud y, claro, ansiedad, aseguró.
En cuanto a los beneficios, las mamografías pueden salvar vidas, pero quizá no tantas como creen las mujeres, manifestó el Dr. Calonge. Los estudios muestran que por cada 1.000 mujeres de 40 años vivas hoy, 30 morirán eventualmente de cáncer de mama, agregó.
Comenzar las mamografías a los 50 años y continuarlas cada dos años hasta los 74 años puede reducir en siete esas muertes. En otras palabras, 23 morirán de todos modos de cáncer de mama a pesar de la exploración. Comenzar las mamografías a los 40 años puede reducir una muerte más a 22.
"Está claro que las mamografías son herramientas útiles en la lucha contra el cáncer de mama y que el uso apropiado de estas prevendrá algunas muertes", apuntó el Dr. Calonge. "Sin embargo, la prueba dista mucho de ser perfecta, los beneficios son menores a los que suponen muchos y las mujeres deberían conocer las desventajas".
Tanto el Dr. Kopans como el Dr. Calonge están de acuerdo en que el hecho de que la detección precoz del cáncer de mama no implica necesariamente la prolongación de la vida. Los tumores de cáncer de mama pueden ser sumamente agresivos e incluso la detección precoz no implica una vida más larga. Por otro lado, el Dr. Kopans señaló que algunos tumores se desarrollan de manera extremadamente lenta y quizá nunca causen un problema, incluso si no se tratan. Lo malo es que los médicos no saben cuál tumor es cuál, dijo el experto.
"Es cierto que la mamografía dista mucho de ser perfecta", comentó el Dr. Kopans. "Sin embargo, es la única prueba para el cáncer de mama que tenemos que ha demostrado salvar vidas. En los Estados Unidos, hemos visto una reducción de 30% en los índices de muerte por cáncer de mama desde el comienzo de las evaluaciones por mamografía a mediados de los años 80".
En teoría, el concepto de hablar sobre mamografía con su médico es bueno, según el Dr. Kopans. Sin embargo, las citas para atención primaria generalmente duran menos de 10 minutos, por lo que los médicos no van a hablar sobre ensayos clínicos al azar, agregó. En cambio, dependerán de directrices como el informe del USPSTF.

lunes, 9 de agosto de 2010

Tomar el sol en "topless" envejece la piel de la mama y causa una caída precoz del pecho

Tomar el sol en “topless” envejece prematuramente la piel de la mama, "que tiende a acartonarse por el sol y, por lo tanto, a una pérdida importante de su elasticidad", lo que conlleva una caída precoz del pecho, según ha señalado el Dr. Francisco Pedreño, cirujano plástico de USP Hospital San Carlos, que ha desarrollado un estudio sobre las intervenciones quirúrgicas de implantes de mamas realizadas por su equipo entre los meses de mayo de 2009 y de 2010.

"Los cambios bruscos de peso y el tabaquismo son otros dos factores implicados en el envejecimiento mamario, así como las pieles finas que tienen una demostrada tendencia mucho mayor que la gruesa a descolgarse antes", señala Pedreño. Según el especialista, los datos aclaran que la edad media de las mujeres que se ponen prótesis mamarias es de 26 años y el "75% de las operadas se encuentran en un rango de edad entre 22-28 años". De todas, el 80% se opera para aumentarse el pecho y el resto para su reconstrucción por tenerlo caído. De estas últimas, cuando se operan para reconstruirse el pecho "el 70% son mayores de 29 años y la causa más frecuente es la lactancia prolongada o múltiple", aclaró el cirujano.

Del estudio se desprende, asimismo, que el tipo de prótesis preferido por las mujeres es -en el 90% de los casos- la prótesis redonda y que dentro de éstas, el mayor índice de satisfacción está en el perfil moderado, con un volumen medio de 350 gramos, aproximadamente. En cuanto a las diferentes cirugías, en la de aumento la vía más frecuente utilizada, en un 80% de los casos, es la periareolar -se abre la mama por el borde inferior de la areola-, ya que la cicatriz es menos apreciable. A este tipo le siguen la submamaria y la axilar. Por su parte las técnicas de mastopexia -levantamiento de mama con implante- comprenden más cicatriz. En este caso puede ser una incisión alrededor de toda la areola, ésta más la vertical, y una última que es la de ambas más una cicatriz en el surco -mastopexia T-.

La leche materna tras un parto prematuro tiene carencia de coenzima Q10

Un estudio realizado en la Universidad de Granada y el Hospital Universitario San Cecilio ha revelado que la leche materna de las mujeres prematuras contiene una menor cantidad que las madres a término de la coenzima Q10, un compuesto de gran importancia tanto por su función antioxidante como por su función como componente de la cadena de transporte de electrones, entre otras funciones.

El principal objetivo del trabajo era describir, por primera vez, la existencia de coenzima Q10 en la leche materna y su concentración en los diferentes estadios de maduración de la leche (calostro, transición y madura) e investigar posibles diferencias en la concentración de este antioxidante entre leches de madre con parto a término y madres con parto pretérmino.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos seleccionaron 30 madres lactantes, 15 con un parto a término y 15 con un parto pretérmino. A cada madre se le realizo una encuesta alimentaria y se tomaron tres muestras de leche: calostro, transición y madura. En las muestras de leche se analizaron entre otros parámetros los niveles de coenzima Q, tocoferoles y capacidad antioxidativa total de la leche materna.

Los resultados de este trabajo muestras concentraciones de CoQ10 en el calostro de alrededor de 0,4 µmol/l en pretérminos y 0,7 µmol/l en término, es decir, casi un 75% más en las leches de madres a término, algo semejante se observa en el alfa tocoferol.

Los científicos destacan que, aunque la leche materna es el alimento ideal para todo recién nacido ya que aporta los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo y crecimiento del mismo, “en algunos casos, la lactación materna no puede llevarse a cabo y los lactantes pasan a ser alimentados con nutrición artificial. Esta nutrición artificial intenta mimetizar en todo lo posible la leche materna, o en su caso, los efectos funcionales de la misma, y esto hace que sea necesario conocer lo más perfectamente posible la composición de la leche materna”, algo para lo que esta investigación ha supuesto un paso de gigante.

A pesar de que algunos antioxidantes son ampliamente conocidos, como tocoferol, carotenos o ácido ascórbico, “aun existen componentes con actividad antioxidante cuya concentración e incluso su existencia o no en la leche materna es totalmente desconocida, entre estos se encuentra un antioxidante de gran importancia como es el coenzima Q10”.

Los científicos consideran que su trabajo tiene un gran beneficio nutricional. “Es importante conocer al máximo todos los factores y componentes de la leche materna, para así conseguir una mejor fórmula láctea infantil, de modo que aunque el recién nacido no pueda beneficiarse de la leche materna, al menos se beneficie de un modo artificial de todas las ventajas de esta leche”, apunta los autores del trabajo.

Pobre cumplimiento de la terapia hormonal de las pacientes con cáncer de mama inicial (J Clin Oncol)

Sólo menos de la mitad de las pacientes de cáncer de mama en etapa inicial completan el curso indicado de terapia hormonal, según ha hallado un reciente estudio, que ha publicado .

Investigadores de Estados Unidos examinaron los registros farmacéuticos automatizados de 8.769 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama sensible a las hormonas de etapa 1, 2 o 3 entre 1996 y 2007. Cada mujer renovó al menos una receta de terapia hormonal en un plazo de un año desde el diagnóstico de cáncer. Las mujeres tomaron tamoxifeno (43%), inhibidores de la aromatasa (26%) o ambos (30%).

En general, apenas alrededor del 49% de las mujeres completaron el régimen completo recetado de terapia hormonal. Tras 4,5 años, el 32% de las mujeres habían dejado de tomar su terapia hormonal. De las que no lo hicieron, el 72% la terminó según el calendario (es decir que tomaron su medicación más del 80% de las veces).

Las más propensas a descontinuar la terapia hormonal temprana fueron las mujeres menores de 40 años. Entre estas mujeres y las mayores de 75, las que se sometieron a una lumpectomía en lugar de una mastectomía y las que tenían otras enfermedades eran más propensas a dejar la terapia. Las mujeres más propensas a completar los 4,5 años de terapia hormonal eran las asiáticas o de las islas del Pacífico, mujeres que se habían sometido a quimioterapia en el pasado, aquellas que estaban casadas y las que tenían intervalos más largos de renovación de recetas.

En general, los investigadores apuntaron que las mujeres dejaban la terapia hormonal antes de lo previsto por varias razones, que incluyen efectos secundarios como dolor en las articulaciones, sofocos y fatiga, falta de comprensión de los beneficios de la terapia, alto costo de los medicamentos y copagos de seguros.

"Los médicos a menudo ignoran si las pacientes cumplen con su tratamiento, y esto se está convirtiendo en un problema cada vez más importante en el cáncer", señaló la directora del estudio, la Dra. Dawn Hershman, del Columbia University Medical Center, Estados Unidos.

"Preocupa mucho que las pacientes menores de 40 años tengan las mayores tasas de interrupción del tratamiento, porque tienen la mayor esperanza de vida", dijo la doctora Hershman. "Si podemos entender mejor las cuestiones relacionadas con el cumplimiento de la terapia hormonal, esto podría ayudarnos a entender por qué las pacientes no se adhieren a otros tratamientos que tienen lugar en el hogar y no en un escenario clínico, como la quimioterapia oral, con la frecuencia que nos gustaría".

E "glosario de términos senologicos" E

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viernes, 30 de julio de 2010

La tasa de riesgo genético, asociada al riesgo de cáncer de mama


podría descubrir los mecanismos de la enfermedad
La tasa de riesgo genético, asociada al riesgo de cáncer de mama
Las mujeres con mayores puntuaciones de riesgo, que consisten en tener ciertas variantes genéticas más fuertemente relacionadas al cáncer de mama, tienen un riesgo de cáncer de mama asociado más alto. Con estas puntuaciones de riesgo también puede predecirse la enfermedad con los receptores de estrógenos positivos, según el estudio que se publica mañana en JAMA y que ha dirigido Gillian K. Reeves, de la Unidad de Epidemiología del Cáncer, de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.


"Los hallazgos de los estudios de la amplia asociación genómica, junto con los análisis de polimorfismos de candidatos específicos han identificado un número de variantes que están definitiva o probablemente asociadas al riesgo de cáncer de mama. También hay cada vez más pruebas de que algunos factores genéticos tienen distintos efectos en diferentes subtipos de cáncer de mama", escriben los autores.
El estudio analizó el riesgo de cáncer de mama en general y también por subtipos de tumores en relación con el riesgo de 14 polimorfismos de nucleótido único y poligénico. El estudio incluía 10.306 mujeres con cáncer de mama y 10.393 sin la enfermedad que entre 2005 y 2008 habían donado muestras de sangre para la realización de su análisis genético. Los investigadores estimaron la odd ratio entre los polimorfismos y la incidencia acumulativa del cáncer de mama hasta la edad de 70 años en relación al riesgo poligénico basado en los 4, 7 o 10 polimorfismos más fuertemente relacionados con el riesgo.
La odd ratio del cáncer de mama era mayor para los polimorfismos FGFR2-rs2981582 y TNRC9-rs3803662 y para estos dos polimorfismos era significativamente mayor para la enfermedad con receptores de estrógenos positivos que para la de los receptores de estrógenos negativos. La siguiente asociación más fuerte fue para el polimorfismo 2q-rs13387042, para el que las probabilidades eran mayores para la enfermedad bilateral frente a la unilateral y para el tumor lobular frente al ductal.
"Confirmamos que algunas de las más importantes variantes genéticas comunes para el cáncer de mama tienen efectos distintos en diferentes tipos de tumores", aseguran los investigadores. "Nuestras estimaciones de la incidencia acumulativa del cáncer de mama hasta los 70 años en las mujeres del quintil más alto de riesgo poligénico es similar a la de aquellas mujeres de países desarrollados con un familiar de primer grado con cáncer de mama, y considerablemente menor que el de las mujeres con dos familiares de primer grado afectadas por la enfermedad. Además, no se han encontrado interacciones entre los efectos de los genes investigados aquí y los otros factores de riesgo para el cáncer de mama. Por lo tanto, subdividir a las pacientes en base a su riesgo poligénico en esta fase no es una herramienta útil para los programas de monitorización de este cáncer, pero podría resultar útil para entender los mecanismos de la enfermedad", concluyen los autores.


sábado, 24 de julio de 2010

La quimioterapia neoadyuvante en combinación con trastuzumab favorece la cirugía conservadora en mama

EN PACIENTES CON TUMORES HER2 POSITIVOS

La quimioterapia neoadyuvante en combinación con trastuzumab reduce considerablemente la necesidad de tener que extirpar la mama en las pacientes con tumores HER2+, según los resultados de un estudio multicéntrico impulsado por la Fundación Grupo Española de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam).

El trabajo, que se ha publicado en la revista Annals of Oncology, ha analizado datos de 59 pacientes con una media de edad de 48 años y ha demostrado que esta alternativa terapéutica favorece la cirugía conservadora, ya que el 71 por ciento de las participantes se sometieron a este tipo de intervención tras recibir la terapia neoadyuvante.
En total han participado una docena de centros españoles, entre ellos el Parc Taulí de Sabadell, el Clínico de Barcelona, el Consorcio Sanitario de Tarrasa, el Althaia de Manresa y el Germans Trias i Pujol, de Badalona.
El primer objetivo del ensayo fue determinar el beneficio de aplicar una combinación de fármacos quimioterápicos (50 mg de doxorrubicina liposomal y 60 mg de docetaxel cada 21 días) más un anticuerpo monoclonal y pegfilgrastim antes de la intervención quirúrgica. Los resultados concluyen que esta estrategia terapéutica resulta especialmente eficaz y bien tolerada en pacientes HER2+ con la enfermedad en fases iniciales.
Otra de las principales conclusiones del trabajo es que en el 27 por ciento de las pacientes se consiguió una respuesta patológica completa, es decir, la desaparición total del tumor tanto en la axila como en la mama.





Un algoritmo predice el pronóstico del cáncer de mama con un 87% de eficacia

SE BASA EN PERFILES DE GENES METASTÁSICOS


Los pacientes oncológicos están en ocasiones sobretratados debido a la dificultad de identificar a aquéllos con riesgo muy bajo. Con el objetivo de superar este problema, un equipo de investigadores ha desarrollado un nuevo algoritmo que predice el pronóstico del cáncer de mama y cuyos resultados se publican en Nature Communications.


Edwin Wang, del Consejo Nacional de Investigación de Quebec, en Canadá, es el autor principal del trabajo, que presenta una nueva herramienta basada en el análisis de más de mil muestras de cáncer mamario. El algoritmo creado identifica firmas de expresión genética que han sido capaces de predecir la aparición de tumores de bajo riesgo con una eficacia de hasta el 87 por ciento en dos diferentes subgrupos de muestras tumorales. Este detalle es uno de los principales del trabajo, ya que supone una mejora frente a otros test que sólo se aplicaban sobre un subgrupo de tumores.
Genes metastásicosLa tecnología empleada por los autores, que pertenecen al Grupo de Bioinformática y Química Computacional del centro canadiense, se basa en el uso de marcadores pronósticos analizados por microarrays genéticos que se centran en señales de expresión en genes relacionados con la metástasis. La aplicación del algoritmo a las muestras tumorales ha permitido identificar un grupo de firmas genéticas tanto para los subtipos negativos en receptores estrogénicos (RE-) como para los positivos (RE+).
Un uso combinado de estas firmas genéticas permite, según han explicado los investigadores, la estratificación de pacientes en grupos de riesgo bajo, intermedio y alto. Posteriores análisis de redes integradas, basados en la bioinformática, permiten la identificación de módulos en cada uno de los cuales aparecen genes ligados a una determinada firma junto a genes de interacción directa, normalmente proteínas conductoras de mutaciones oncogénicas. Estos módulos son siempre recurrentes en tumores de mama y tienen un papel decisivo en la aparición de posteriores metástasis.

Otro inhibidor oral de PARP se postula en cáncer de mama y ovario

EL FÁRMACO DEMUESTRA ACTIVIDAD ANTITUMORAL

Un nuevo fármaco, olaparib, ha demostrado actividad antitumoral en pacientes con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 afectadas de cáncer de ovario avanzado, según los resultados logrados por dos ensayos diferentes. Junto a los datos previos, ambas investigaciones sugieren que la terapia debe dirimirse según los defectos genéticos compartidos en vez de según el órgano de origen del cáncer. Ambos estudios se publican en The Lancet.

Los investigadores que han llevado a cabo los trabajos están coordinados por Andrew Tutt, de la Facultad de Medicina King's College de Londres, en Inglaterra. Sus conclusiones señalan que, en modelos con BRCA1 y BRCA2 mutados, el bloqueo de la poliADPribosa polimerasa (PARP) elimina de forma sintética las células. Estos hallazgos indican que olaparib, un nuevo inhibidor oral que acaba con las células deficientes en BRCA, podría ser útil para tratar pacientes ligados a estas alteraciones.
Máxima dosisEl primero de los estudios ha contado con dos cohortes de mujeres con mutaciones confirmadas en ambos genes y tumor ovárico recurrente, mientras que el segundo tenía las mismas características pero contaba con mujeres con cáncer de mama. El primer grupo, en ambos estudios, fue tratado con olaparib en la máxima dosis tolerada (400 miligramos dos veces al día), y el segundo, también en los dos estudios, recibía el fármaco en dosis de 100 mg.
Los resultados apuntan mejores resultados con la dosis más alta del fármaco en comparación con las dosis de 100 miligramos. La tasa de respuesta, tanto en cáncer ovárico como mamario, fue del 33 y el 44 por ciento, respectivamente, con la dosis de 400 miligramos.





Los ácidos grasos omega-3 podrían reducir el riesgo de cáncer de mama

Investigadores del Centro Oncológico Fred Hutchinson, en Seattle, Washington, coordinados por Emily White, publican en el último número de Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention un estudio que potencia la creciente evidencia de que los suplementos de aceite de pescado desempeñan un papel en la prevención del cáncer.

Los investigadores pidieron a 35.016 mujeres posmenopáusicas, que no tenían una historia de cáncer de mama, que completaran un cuestionario de 24 páginas sobre el uso de suplementos sin vitaminas ni minerales en el estudio Vital.
Tras seis años de seguimiento, fueron identificados 880 casos de cáncer de mama mediante el registro de Supervivencia, Epidemiología y Resultados Finales.
Los resultados han mostrado que el uso regular de suplementos de aceite de pescado, que contiene niveles elevados de ácidos grasos omega-3, está relacionado con un riesgo reducido del 32 por ciento de cáncer de mama. Esta disminución del riesgo parece estar restringida al cáncer de mama ductal invasivo.
Sin embargo, el empleo de otros suplementos, la mayoría de los cuales son consumidos por mujeres para tratar los síntomas de la menopausia, no están asociados con el riesgo de cáncer de mama.
En la actualidad, los investigadores trabajan enrolando pacientes en un ensayo randomizado sobre vitamina D y omega-3 que evalúa el impacto de los suplementos de aceite de pescado y los de vitamina D en enfermedad cardiaca e ictus.


Desarrollan un nuevo método para clasificar los tumores de mama

Basado en los cromosomas.


Investigadores del Hospital Universitario de Oslo, en Noruega, han desarrollado un nuevo método para clasificar los cánceres de mama basado en cambios en la forma de los cromosomas en los tumores.
El trabajo, que se publica hoy en Science Translational Medicine, apoya la idea de que el cáncer de mama es en realidad una enfermedad independiente con características diferentes en cada caso.
Los investigadores, coordinados por Hege Russnes, han generado nuevos algoritmos que pueden estimar el tipo de cambio estructural en los tumores de mama. Es decir, la ganancia o pérdida de los brazos del cromosoma. Los dos marcadores empleados en este estudio han arrojado luz sobre los cambios simples del cromosoma completo y los reordenamientos más complejos.
Mediante los datos generados por este algoritmo, los autores del trabajo han sido capaces de ordenar en cuatro grupos aproximadamente 600 tumores de mama. Cada grupo tiene distintos cambios cromosómicos que se correlacionan con otras características, tales como el tamaño.
La importancia de este trabajo radica en que el análisis de esta información cromosómica puede proporcionar un mayor entendimiento de la enfermedad.
Terapia personalizada Revelar los cambios en el cromosoma de los tumores de mama podría conducir a un tratamiento personalizado para el cáncer, según ha señalado Hugo Horlings, del Centro Médico Académico de Amsterdam, en Holanda, en un editorial acompañante en Science Translational Medicine.




El aceite de oliva estimula la apoptosis en cáncer de mama

El equipo catalán dirigido por Eduard Escrich, profesor del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la UAB, ha descifrado una cascada completa de señales que desencadena el aceite de oliva virgen en la célula tumoral mamaria, y ha concluido que entre sus efectos beneficiosos están implicados una disminución de la actividad del oncogén P21ras, cambios en las proteínas que conducen la señal hasta el ADN, la estimulación de la muerte de las células tumorales y un efecto protector contra el daño del material genético. Estas conclusiones se publican en Carcinogenesis.
Estudios previos, realizados también con modelos animales, han mostrado que una dieta rica en grasas está directamente relacionada con la incidencia del cáncer de mama. Algunos tipos de grasas, sin embargo, tienen un papel protector contra el desarrollo de los tumores: es el caso del aceite de oliva virgen, rico en ácido oleico y en determinados antioxidantes. Se ha demostrado que el consumo regular de aceite de oliva virgen en cantidades moderadas, una característica típica de la dieta mediterránea, está asociado con una baja incidencia de ciertos tumores, entre ellos el de mama, además de tener un papel protector contra las enfermedades cardiovasculares.
La investigación llevada a cabo por la UAB ha descifrado los mecanismos que actúan en la célula tumoral desencadenados por el aceite de oliva, comparados con los que ejerce el aceite de maíz, rico en ácidos grasos poliinsaturados omega-6, que aumenta en cambio la agresividad de los tumores.El aceite de oliva virgen se asocia con una mayor benignidad de los tumores mamarios disminuyendo la actividad del oncogén P21ras.
Además, reduce la actividad de unas proteínas, las AKT, que evitan la apoptosis. Estos efectos hacen que el balance entre proliferación y apoptosis en la célula tumoral resulte a favor de la muerte celular, ralentizando el crecimiento del tumor.Otro resultado es el de protección del ADN del núcleo celular: las células procedentes de animales que seguían una dieta rica en aceite de oliva virgen tenían menos lesiones en su ADN que las que seguían una dieta control.
Los científicos del Grupo Multidisiplinario para el Estudio del Cáncer de Mama de la UAB llevan más de veinte años trabajando para determinar los efectos de las grasas sobre ese cáncer. Este grupo ya había mostrado los efectos beneficiosos del aceite en el comportamiento clínico de los tumores mamarios, y sobre el grado histológico, así como los mecanismos moleculares por los que tienen esos efectos. En 2004 identificó cuatro genes implicados en los efectos de las grasas de la dieta sobre cáncer de mama experimental.



La vía de la PI3K es importante en el crecimiento del cáncer a través de varios mecanismos. De hecho, en los tumores es una de las que están alteradas

"La enzima PI3K (fosfatidilinositol-3-cinasa) fue descubierta por el investigador de Harvard Lewis Cantley hace treinta años. Sin embargo, hasta bastante después no se averiguó que era un oncogén", ha comentado Ana María González Angulo, de la Unidad de Mama del Centro Oncológico M.D. Anderson, de Houston, en Texas (Estados Unidos). La investigadora ha introducido la III Lección Conmemorativa Clara Campal, celebrada en el Hospital Universitario Madrid Sanchinarro, y titulada Inhibidores de la vía de la PI3K: todo sobre nuevas combinaciones y biomarcadores, explicando los pasos claves de esta cascada y las justificaciones por las cuales es importante estudiar PI3K como diana terapéutica en los diferentes subtipos de cáncer de mama.

"Los resultados de investigaciones en fase I muestran que es posible inhibir parcialmente PI3K en pacientes con cáncer de mama "


La cascada regula el metabolismo, está relacionada con la angiogénesis y también es parte de una red homeostática compleja.
El encargado de impartir esta lección que conmemora el tercer año de vida del Centro Integral Oncológico Clara Campal (Ciocc) del Grupo Hospital de Madrid, es Carlos L. Arteaga, que dirige el Programa de Cáncer de Mama del Centro Oncológico Vanderbilt-Ingram, de Nashville, en Tennessee (Estados Unidos). De él, la oncóloga del M. D. Anderson afirma que es "un referente en la investigación de la PI3K y se necesitan otros Carlos que trabajen en este campo y nos ayuden a investigar cómo funciona esta cascada".
Según González Angulo, "uno de los principales descubrimientos es que existe una fosfatasa, PTEN, que regula de manera negativa la vía de la PI3K. ¿Qué pasa cuando se elimina PTEN? Los niveles de Akt se elevan inmediatamente. Por otro lado, la desregulación de PTEN y la activación de la cascada PI3K confieren resistencia a trastuzumab en tumores HER2".
González Angulo ha repasado las diferentes áreas hacia las que se deben dirigir las dianas terapéuticas en esta cascada. "Puesto que la vía de la PI3K se divide en varias partes, podemos dirigirnos al receptor, a la molécula PI3K, a Akt, y también a otras partes de cascada donde está la molécula TOR".
En su lección, Arteaga ha hablad0 sobre tres estudios, presentados hace dos semanas en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica. "Los resultados de estas investigaciones en fase I muestran que es posible inhibir parcialmente PI3K en pacientes con cáncer de mama". Para el ponente, una de las razones de mayor peso "para centrarnos en los estudios en fase II es que las mutaciones en la vía de esta enzima son más frecuentes en varios tumores que una amplificación de HER2 en el cáncer de mama".
La idea que ha sugerido Arteaga es que las dianas para inhibir la vía de la PI3K deberían emplearse en combinación con antiestrogénicos o también con agentes que inhiben el oncogén HER2.
Miguel Martín Jiménez, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón, en Madrid, encargado de presentar la III Lección Conmemorativa, ha indicado que una de las necesidades irrenunciables en oncología es definir cuál es la mejor opción terapéutica para cada tumor de cada paciente. "Precisamente, el estudio de las vías de señalización específicas, como la PI3K, nos permitirá alcanzar la medicina individualizada".
Destacado en ASCOTras su paso por ASCO 2010, Arteaga y González Angulo han destacado un estudio que les llamó especialmente la atención entre los presentados en Chicago. "Se trata de un trabajo multicéntrico, coordinado por un grupo asiático, de Corea, llevado a cabo en tumores de pulmón que tienen una traslocación llamada EML-ALK4, que da como resultado la hiperactivación de la enzima ALK-4. Esos tumores son dependientes de esta enzima. Los investigadores seleccionaron sólo pacientes con esa alteración, que supone una minoría -un 5 por ciento- de los enfermos con cáncer de pulmón. Después trataron a los pacientes con un inhibidor específico de la enzima ALK-4 y la respuesta fue fabulosa, algo que en cáncer de pulmón es muy complicado", ha explicado Arteaga. "Por tanto, desarrollar fármacos que van a curar a todo el mundo es ridícula. Tiene mucho mérito porque partiendo de la selección dentro de una población grande han logrado un fármaco que seguramente sea aprobado. Cuando los estudios no son inteligentes, se matan buenos fármacos".
En este sentido, González Angulo ha reiterado que "se trata de seleccionar a los pacientes que se beneficien de tratamientos con menor toxicidad".



El estilo de vida no empeora el riesgo genético al cáncer de mama

ESTUDIO BRITÁNICO PUBLICADO EN 'THE LANCET'

Un estudio publicado en The Lancet concluye que la predisposición genética a padecer cáncer de mama es independiente de otros factores que también elevan el riesgo de sufrir la enfermedad, como los hábitos de vida. Este resultado desmiente que los genes también multipliquen el efecto nocivo de ciertos comportamientos, como temían los científicos.

El trabajo se ha basado en el seguimiento de 7.610 mujeres británicas con tumor de mama y 10.196 sanas, en las que se analizó tanto el perfil genético como los hábitos de vida. Se excluyó a pacientes con los infrecuentes genes BRCA, ya que éstos provocan un desmesurado aumento del riesgo.
La conclusión del análisis es que tanto los genes como los hábitos contribuyen a incrementar las posibilidades de cáncer de mama, pero de forma independiente, sin que lo uno refuerce el perjuicio de lo otro. Ruth Travis, de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y autora principal del estudio, no ha hallado sinergias entre los elementos estudiados.
Las alteraciones genéticas, presentes en el 60 por ciento de las mujeres, aumentan entre un 10 y un 20 por ciento las probabilidades de padecer la enfermedad. Los hábitos de vida, sin embargo, suelen tener más impacto: la obesidad incrementa el riesgo un 40 por ciento y la terapia hormonal sustitutiva lo duplica.


La biología molecular facilitará la quimioprevención en mama



LA TERAPIA SUSTITUTIVA SERÁ "COMO UN TRAJE A MEDIDA"

En el XI Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) se ha debatido sobre el futuro de la medicina diagnóstica. La genómica y la proteómica serán básicas. En cáncer de mama el concepto de quimioprevención da mucho que hablar.
El futuro de la medicina diagnóstica radica en la proteómica y en la genómica, según afirmaron los ponentes de la sesión científica sobre cáncer de mama que se celebró en Málaga en el XI Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Así, "la biología molecular va a avanzar más y se podrá identificar realmente y de forma exhaustiva a aquellas mujeres cuyos genes o mutaciones de genes las lleven a padecer cáncer en un futuro", ha explicado Rafael Sánchez Borrego, presidente electo de la AEEM, quien añadió que "el estudio de las proteínas va a evolucionar más y nos ayudará mucho en la quimioprevención".
Cada vez hay un mayor porcentaje de mujeres a las que se diagnostica cáncer de mama: "Hablamos con ellas, pero somos los profesionales los que tenemos que debatir si la quimioprevención es satisfactoria y si muchas mujeres a día de hoy pueden beneficiarse de ella. Yo creo que sí".

La mastectomía profiláctica y la ooforectomía pueden ser útiles, aunque son tan agresivas "que no deberían englobarse en la quimioprevención"

Por su parte, Rafael Comino Delgado, del Hospital de Puerto Real, en Cádiz, ha puntualizado que en un futuro no muy lejano tanto la terapia hormonal sustitutiva como la quimioprevención "van a ser un traje a medida. Habrá mujeres a las que se les podrá administrar terapia hormonal sustitutiva durante treinta años y nunca van a desarrollar un cáncer, y otras que en dos años lo hagan; quien nos dará la solución será la biología molecular". Lo que determina que aparezca un cáncer en una mujer que está bajo terapia hormonal sustitutiva es que haya determinados polimorfismos, que ya están indicados, en los receptores de progestágenos.

Muchos años de evoluciónLas estadísticas señalan que la población general de profesionales españoles no ha utilizado o no utiliza nunca ninguna quimioprevención. Según Sánchez Borrego, el gran debate es "saber qué pasa en cuanto a las posibilidades de prevención".
A lo largo de toda la historia natural del cáncer de mama, desde la primera célula, indetectable con las actuales técnicas de radiodiagnóstico, hasta llegar a un tumor detectable, pueden pasar entre cinco y veinte años: "Existen células cancerosas que no detectamos. Cuando estamos ante una radiografía y le decimos a una mujer que no tiene nada, estamos mintiendo porque no sabemos si existen células tumorales incipientes", ha subrayado el representante de la AEEM.

Además, existe un grupo de riesgo muy elevado: mujeres con genes con predisposiciones hereditarias. En estos casos, y por ahora, los fármacos que se han intentado aplicar han fracasado. "La mastectomía profiláctica o la ooforectomía pueden dar una salida, aunque son conductas tan agresivas que no se tendrían que llegar a englobar dentro de la quimioprevención".

Falta de evidencias
La ooforectomía profiláctica en mujeres con un factor hereditario tiene importancia, ya que provoca una disminución del 50 por ciento del riesgo. "Pero aún no disponemos de pruebas de que haya beneficios sobre la mortalidad, con lo cual realmente también queda en duda", aclaró el especialista de Barcelona.
La mastectomía tiene una disminución en el riesgo de la incidencia de la aparición de cáncer de mama del 90 por ciento pero "tampoco existen evidencias de que hacer una mastectomía profiláctica, donde se debe ser muy agresivos para que no quede ningún resto de tejido mamario, disminuya la mortalidad", advirtió Sánchez Borrego.

TAMOXIFENO Y RALOXIFENO
Dentro de la quimioprevención existen dos tipos importantes: agentes que van a bloquear la acción estrogénica y moléculas que inhiben la síntesis de esos estrógenos. En este sentido, los participantes en el simposio han recordado el caso del tamoxifeno, "del que pararon el tratamiento de prueba porque era inaceptable que las mujeres que se beneficiaban de él tuvieran una reducción del riesgo en el segundo o tercer año del 50 por ciento con respecto al grupo placebo". Este agente está aprobado por la Agencia Americana del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) y por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, también en siglas inglesas) como agente quimiopreventivo, pero "ni aún así los especialistas lo utilizan".
Además, este fármaco tiene otros efectos beneficiosos además de la prevención del cáncer de mama, pero también riesgos asociados. "Es realmente complicado hacer que una mujer teóricamente sana admita una intervención que tiene una repercusión deletérea en su salud, puesto que aumenta el riesgo de padecer cáncer endometrial y la posibilidad de un tromboembolismo", ha señalado el presidente de la AEEM.
Según ha apuntado, "estas complicaciones hacen que se busquen otros fármacos, como el raloxifeno, un agente antiproliferativo mamario con menos acción proliferativa a nivel uterino y menos casos de trombosis". Pese a sus ventajas, "no puede aventajar al tamoxifeno en su acción en cuanto a los cánceres in situ". La FDA aprobó el medicamento en Estados Unidos para su uso en la prevención, pero aún no ha llegado a Europa.