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sábado, 4 de mayo de 2013

La técnica ARM se impone al prevenir linfedema en mama

Isabel T. Rubio y Suzanne Klimberg Prevención y abordaje del linfedema, manejo del carcinoma ductal in situ y planificación de la cirugía atendiendo a la radioterapia posterior y a las mutaciones son los principales temas debatidos en el II Congreso de la Asociación Española de Cirujanos de Mama (Aecima), que se ha celebrado en Barcelona.
La técnica ARM -axillary reversed mapping- se impone en la prevención del linfedema, que identifica los ganglios en los que drena el brazo en la cirugía de la axila o en la linfadenectomía. "Al diferenciar esos ganglios de los centinela, se preservan para reducir el riesgo de linfedema. De hecho, en nuestro hospital hemos realizado un estudio utilizando esta técnica y estamos en la fase de preservación de estos ganglios para comprobar la verdadera reducción del linfedema", ha explicado a DM Isabel Rubio, cirujana coordinadora de la Unidad de Patología mamaria del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona, y secretaria general de Aecima.
  • Con las indicaciones actuales, en cerca del 50-60 por ciento de las pacientes intervenidas quirúrgicamente se puede reconstruir la mama de forma inmediata
"En caso de que no se puedan preservar y se desarrolle el linfedema, éste puede reducirse mediante diferentes técnicas quirúrgicas. Ese tipo de edema es un problema crónico que afecta a muchas mujeres que han tenido cáncer de mama y cuanto más se haga para reducirlo, mejor será la calidad de vida de nuestras pacientes", ha añadido.
Respecto al carcinoma ductal in situ, las nuevas técnicas de imagen lo detectan cada vez más y en grado menor. Como ha indicado Rubio, "es una forma muy incipiente de un cáncer de mama y, mientras antes extirpábamos toda la mama si era un poco extenso, ahora vemos que hay ocasiones en que podemos preservarla. La resonancia magnética nos ayuda en determinados casos, pero no en todos, porque no tiene tan buenos resultados como en los carcinomas infiltrantes, pero es otra técnica diagnóstica que en determinadas ocasiones nos es útil".
La planificación de la cirugía según la radioterapia posterior o la mutación genética ha experimentado grandes cambios: "Hubo una revolución con el ganglio centinela hace quince años; ahora, la revolución está en la forma de operar la mama. El cambio en la mentalidad es que incluimos la reconstrucción mamaria en el mismo acto quirúrgico. Hace años, el que la paciente necesitara radioterapia posterior era una contraindicación para reconstruir la mama, pero hoy sabemos que no es así".
Aecima publicará pronto un consenso, debatido en el congreso, sobre márgenes en el cáncer de mama; además, ha puesto en marcha un estudio multicéntrico a partir del que se desarrolla una calculadora que estudia el ganglio centinela mediante técnicas moleculares OSNA. "Valora la carga tumoral del ganglio centinela y permite predecir la probabilidad de que no haya más ganglios positivos en la paciente. Es una herramienta importante porque ayuda a mejorar la terapia".

diario medico.

martes, 21 de junio de 2011

Una cirugía experimental podría curar el linfedema

The New York Times


NUEVA YORK.- Destacados cirujanos plásticos de los Estados Unidos se encontraron en Manhattan el mes pasado para observar una cirugía experimental que podría curar el linfedema, una complicación seria del tratamiento del cáncer de mama.

La doctora Corinne Becker, que desarrolló el procedimiento, obtuvo nódulos linfáticos de las ingles de una paciente para trasplantárselos a la axila, de donde los nódulos habían sido removidos durante el tratamiento oncológico.

" Voilà ! -exclamó frente a sus colegas, mientras frotaba un pequeño trozo de tejido entre el pulgar y las puntas de sus otros dedos para detectar la presencia de esos pequeños nódulos con forma de perla-. Miren lo que hay acá: un hermoso nódulo."

Ella advirtió que extraer demasiado tejido podría dañar a la paciente, e incluso causar linfedema en otro miembro. "Es mejor no ser gourmand , agresivo", agregó.

Este procedimiento innovador, llamado "transferencia autóloga de nódulos vascularizados", se utiliza para tratar el linfedema, un efecto colateral habitual del tratamiento de cáncer de mama. Se cree que la remoción de los nódulos linfáticos axilares cercanos a la mama afectan la dispersión del tumor, aunque nuevas investigaciones sugieren que esto puede ser evitado en muchos casos. La pérdida de los nódulos linfáticos frecuentemente conduce a la hinchazón crónica y al dolor en el brazo.

En la nueva cirugía experimental, los nódulos faltantes son reemplazados por un puñado de nódulos nuevos trasplantados de otro lugar del organismo del paciente. Si todo va de acuerdo con el plan, los nódulos se asientan en la nueva ubicación y se conectan con vasos linfáticos para comenzar a realizar su trabajo filtrando los desechos y drenando el líquido que se acumuló en el brazo.

Pero la operación es controvertida y no está libre de riesgo, y a pesar de que se informó que había curado a algunas pacientes y mejorado a otras, casi no se practica en los Estados Unidos. Incluso sus defensores dicen que debería reservarse para las pacientes que no responden al tratamiento convencional.

Una afección subvalorada
El primer estudio randomizado sobre su efectividad está comenzando a realizarse, dirigido por la doctora Constance Chen, cirujana plástica neoyorquina que se especializa en cirugía reconstructiva de la mama utilizando tejido de la propia paciente.

Incluso en ausencia de buenos datos, sin embargo, la demanda de este procedimiento irá aumentando. En los EE.UU., más de dos millones de mujeres han sido tratadas por cáncer de mama, y algunos estudios sugieren que el linfedema se desarrolla dentro de los cinco años posteriores al tratamiento en alrededor del 40% de las mujeres que pasaron por una cirugía de mama.

Aunque la condición puede tratarse con cuidado constante y terapia física, con frecuencia restringe gravemente la actividad y generalmente se la considera incurable.

En ausencia de mejores datos, acerca de los beneficios de la transferencia de nódulos linfáticos, sin embargo, los seguros médicos pueden mostrarse renuentes a cubrir el procedimiento, que implica cirugía microvascular compleja y cara para la conexión de vasos sanguíneos diminutos.

"Es bastante coherente: alguien sacó los nódulos linfáticos y usted los repone -dijo el doctor Babak Mehrara, cirujano plástico reconstructivo del Memorial Sloan-Kettering Hospital, en Manhattan-. El problema es que parte de la ciencia que está detrás del procedimiento no lo respalda. Probablemente, funciona para algunas personas y para otras, no."

Antes de transferir los nódulos a su nueva ubicación, la doctora Becker quita agresivamente el tejido cicatrizal que está debajo del brazo, que puede estar obstruyendo los canales linfáticos y previniendo la circulación de fluidos. Ese es uno de los aspectos más riesgosos de la cirugía, porque podría afectar a los nervios y los vasos sanguíneos del brazo.

"Estamos preocupados de que si una persona ya tiene una cirugía linfática comprometida, uno podría hacerle más daño si vuelve a operar. Siempre decimos que cuanta menos cirugía, mejor", dijo Saskia Thiadens, directora ejecutiva de la Red Nacional de Linfedema.

Pero agregó: "Obviamente, estamos ansiosos de saber cuáles son los resultados".

Chen, que coorganizó el simposio con la participación de Becker y el doctor Joshua L. Levine, director de los servicios reconstructivos del New York Eye and Ear Infirmary, coincide que se necesita más evidencia científica. Pero es optimista en cuanto a que la cirugía será beneficiosa para las pacientes y subraya que las consecuencias penosas del linfedema no han sido adecuadamente apreciadas por la comunidad médica.

"El tratamiento del linfedema no termina -dijo Chen said-. Muchas mujeres dicen que tratarlo es aún peor que aceptar el cáncer de mama, porque se trata de un problema que las afecta en su vida diaria."


18.712
Nuevos casos de cáncer
Según el Instituto Nacional del Cáncer, los tumores mamarios afectan a 74 de cada 100.000 argentinas.
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25%
Desarrollará un linfedema
Los factores de riesgo de esta complicación son el número de ganglios extirpados y el uso de radioterapia.
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75%
Ocurre a partir de los 6 meses
Uno de cada cuatro casos de linfedema aparece entre los 6 meses y los 2 años de la operación.
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fuente: la nacion

miércoles, 9 de marzo de 2011

Un 25% de las mujeres operadas de cáncer de mama sufre linfedema tras la intervención

Una de cada cuatro mujeres operadas de cáncer de mama sufre linfedema tras la intervención quirúrgica, cuyos síntomas más apreciables son aumento del volumen del miembro afectado, edema, pesadez, enrojecimiento; asimetría física, desfiguración y problemas de movilidad.

Además, según informa el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, una vez que aparece se convierte en una complicación crónica, por lo que es "extremadamente importante comenzar con las medidas preventivas inmediatamente después de la intervención quirúrgica".

Por esta razón, recomiendan a las pacientes operadas de cáncer de mama "realizar un programa de ejercicios de movilidad del brazo, para evitar que se produzcan complicaciones", además de someterse a un seguimiento regular, por parte de un fisioterapeuta, para que pueda educarla en unos hábitos higiénico-sanitarios adecuados.

Para hacer frente a todas las dudas que puedan surgir en torno a este trastorno, un equipo multidisciplinar del Hospital Infanta Leonor (Madrid) integrado por fisioterapeutas, médicos rehabilitadores y personal de enfermería han editado una guía en la que recomiendan como tratamiento el drenaje linfático manual, técnica específica de fisioterapia.

El linfedema es el aumento de volumen de una o varias partes del cuerpo, ocasionado por la acumulación de líquido tisular (linfa) que se encuentra entre la piel y el plano muscular. Se debe al mal funcionamiento del sistema linfático y, en muchos casos, se desarrolla tras una intervención para extirpar un tumor en la zona mamaria, en la que se suprime, además, un determinado número de ganglios axilares.

sábado, 24 de julio de 2010

La supermicrocirugía consigue la remisión total del linfedema


Una técnica quirúrgica desarrollada en Japón y que ha implantado el Hospital de San Pablo, de Barcelona, se ha mostrado eficaz para mejorar de manera significativa el linfedema y consigue la remisión total de la sintomatología en más de la mitad de los pacientes.
La supermicrocirugía es una técnica eficaz para tratar el linfedema, ya que consigue la remisión total en más del 50 por ciento de los casos; en el resto logra una mejora importante de la sintomatología, según la experiencia del grupo de Isao Koshima, profesor y jefe del área de Cirugía Plástica y Reconstructiva de la Universidad de Tokyo, en Japón.

Este cirujano, que asegura ser capaz de dar diez puntos en un pelo, es el artífice de la técnica quirúrgica que consiste en realizar una anastomosis para enlazar los vasos linfáticos superficiales con las venas subdérmicas de la extremidad afectada, con ayuda de unas agujas prácticamente invisibles, con el objetivo de drenar el canal linfático.

Durante la I Jornada Multidisciplinaria sobre Linfedema subtitulada Nuevas fronteras en el tratamiento, y organizada por la Fundación Jaime Planas y la Clínica Planas con motivo de la I Conferencia Europea de Supermicrocirugía, que se celebra estos días en Barcelona, Koshima ha explicado que más de la mitad de los pacientes intervenidos con supermicrocirugía recuperan la funcionalidad de las extremidades afectadas, por lo que no requieren de medidas compresivas para efectuar sus actividades cotidianas.

"La anastomosis para enlazar los vasos linfáticos superficiales con las venas subdérmicas con microcirugía consigue curar el linfedema "

Este grupo japonés, que fue el pionero en el mundo, ha realizado más de 300 intervenciones de este tipo en la última década y, actualmente, una veintena de centros en todo el mundo la han adoptado como alternativa terapéutica para esta enfermedad, que no dispone de otro tratamiento curativo eficaz y que se suele abordar con fisioterapia y rehabilitación.
Koshima ha explicado a Diario Médico que dicha cirugía tiene también un alto potencial profiláctico, por lo que el próximo reto en este campo es extender la técnica a los pacientes con un elevado riesgo de desarrollar linfedema, entre los que destacan aquéllos en tratamiento para el cáncer de mama o de algunos tumores ginecológicos.

Experiencia en EspañaEl grupo dirigido por Jaume Masià, director del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital de San Pablo y el Hospital del Mar, de Barcelona, en colaboración con la Clínica Planas, es el único en España que ha implantado esta técnica para tratar el linfedema y uno de los cuatro centros en Europa que la practican.
Hasta ahora, el equipo catalán ha tratado 46 casos en los últimos tres años, de los cuales 45 han mostrado una mejora significativa y más de la mitad de ellos, la remisión completa de la enfermedad.
"El próximo reto en este campo es trasladar la técnica quirúrgica a los pacientes con riesgo de desarrollar linfedema como una medida profiláctica ".
Masià ha señalado que, según los resultados científicos disponibles, esta técnica se puede considerar de primera opción para abordar el linfedema. Además, ha reiterado la importancia de indicar la intervención de forma precoz, incluso en las fases preclínicas de la enfermedad, ya que este factor se relaciona con las posibilidades de éxito del procedimiento, así como con la mejor evolución del paciente.
A pesar de que la supermicrocirugía es el único tratamiento curativo para esta enfermedad, se halla aún muy poco extendida no sólo en España sino también en el resto del mundo. Los expertos coinciden en que se debe principalmente al alto grado de complejidad que presenta pues requiere una gran destreza quirúrgica, mucha formación y un largo entrenamiento.

LOS PACIENTES PIDEN UNIDADES ESPECÍFICAS
El linfedema es una complicación que afecta a entre el 10 y el 20 por ciento de los pacientes con cáncer de mama. También se ha asociado con el tratamiento de otros tumores, además de los casos de origen primario.
A la I Conferencia Europea sobre Supermicrocirugía que se celebra hasta el viernes en Barcelona han acudido los principales especialistas internacionales en estas técnicas procedentes de Japón, Francia, Corea y Finlandia.
La reunión es previa a la celebración del Día del Linfedema, el próximo sábado, para la que las asociaciones de pacientes han redactado un manifiesto en el que reivindican el derecho a recibir una atención de calidad para su enfermedad.
Uno de los puntos que destacan es la necesidad de crear unidades especializadas para el abordaje de esta patología desde una perspectiva multidisciplinar en los hospitales españoles.
Además, han insistido en la cohesión territorial para garantizar la equidad en las prestaciones y el tratamiento del linfedema por parte de la sanidad pública.
Fuente Diario Medico

viernes, 2 de julio de 2010

La profilaxis del linfedema, un reto en cáncer de mama

El linfedema es una de las principales secuelas del tratamiento de cáncer de mama, que actualmente se puede prevenir en muchos casos con técnicas como la del ganglio centinela. El hospital de Bellvitge está probando una nueva alternativa para mejorar la profilaxis.


Una de las complicaciones más importantes del tratamiento del cáncer de mama es el linfedema, por lo que su prevención es uno de los retos en este campo, según ha quedado de manifiesto en el III Curso de Cirugía del Cáncer de Mama denominado Estética, control de la enfermedad e incremento de la supervivencia: un reto conjunto, organizado por el Hospital Universitario de Bellvitge, de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona.
La Unidad Funcional de Mama de este hospital catalán y el Instituto Calatán de Oncología (ICO) están participando en el desarrollo y validación de una nueva técnica de diferenciación de los ganglios linfáticos que permite distinguir entre el drenaje de la mama y el del brazo con el objetivo de preservar la función de la zona que no está afectada y evitar el desarrollo de linfedema.
Esto se suma a otras estrategias, como la técnica del ganglio centinela, para reducir el riesgo de esta secuela.La directora de la jornada científica, María Jesús Pla, del Servicio de Ginecología de Bellvitge, ha explicado a Diario Médico que esta técnica, que se encuentra en fase experimental, emplea medios de contraste para diferenciar los nódulos linfáticos y, de confirmarse su utilidad, podría minimizar el riesgo de linfedema secundario al tratamiento del cáncer de mama.
SupermicrocirugíaActualmente el único tratamiento que es eficaz para conseguir la remisión completa del linfedema es la anastomosis para enlazar los vasos linfáticos superficiales con las venas subdérmicas de la extremidad afectada por medio de supermicrocirugía, una técnica desarrollada por el cirujano japonés Isao Koshima, que ha estado recientemente en Barcelona (ver DM del 4-III-2010).
Esta técnica, que aún está muy poco extendida en España, se realiza desde hace unos cuatro años en el hospital de Bellvitge, uno de los pocos en Europa que la realizan, junto con el equipo de Jaume Masià, director del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital de San Pablo y el Hospital del Mar, de Barcelona, en colaboración con la Clínica Planas.
Guadalupe González, del Servicio de Cirugía Plástica de Bellvitge, que dirige Josep María Serra, ha comentado que la cirugía oncoplástica, que permite la mastectomía y la reconstrucción de la mama con tejido autólogo en la misma intervención, está ofreciendo muy buenos resultados, ya que ha demostrado una supervivencia comparable a la de las intervenciones clásicas, pero con una mejora considerable sobre el impacto piscológico en las pacientes.
Actualmente este centro realiza dicho tipo de cirugía en prácticamente todas las pacientes con cáncer de mama, con la excepción de las que presentan carcinoma inflamatorio.

LA UNIDAD DE EXCELENCIA CUMPLE VEINTE AÑOS
La Unidad Funcional de Mama del Hospital de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología (ICO) ha celebrado su XX aniversario. Se trata de una de las unidades de referencia más antiguas de España y la que concentra el mayor volumen de pacientes en Cataluña. Desde su creación han tratado a más de 6.000 mujeres y el índice de supervivencia a los diez años se sitúa en el 80 por ciento.
Este centro realiza más de 1.000 primeras visitas anuales, de las cuales se confirma un cáncer en unas 460. En el 75 por ciento de los casos se consigue evitar la mastectomía radical y en prácticamente todas las pacientes se realiza la reconstrucción mamaria en el mismo acto operatorio, salvo contraindicación médica.
La mortalidad asociada a esta enfermedad es cada vez más baja y, además, se reduce cerca de un 2,5 por ciento anual gracias al diagnóstico precoz y a los avances en el tratamiento, como la introducción de los anticuerpos monoclonales o inhibidores de la aromatasa.
En esta unidad se han realizado diversos ensayos clínicos con terapias innovadoras.