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martes, 29 de mayo de 2012

Nuevas controversias sobre la THS y el riesgo de cáncer de mama


Varias semanas después de que un estudio sugiriera que las mujeres que toman terapia hormonal sustitutiva (THS) de estrógeno solo, para tratar los síntomas de la menopausia, podrían tener un riesgo más bajo de desarrollar cáncer de mama, otro estudio mucho más grande ha hallado que cuando se usa durante más de diez años, los regímenes con estrógeno solo en realidad aumentan el riesgo a largo plazo de cáncer de mama.
Los investigadores evaluaron los datos de seguimiento del Estudio de Salud de las Enfermeras, recolectados de 1980 a 2008. Las mujeres del estudio tenían de 30 a 55 años en 1976. En general, el riesgo de cáncer de mama fue 88% más elevado entre las mujeres que habían tomado estrógeno más progesterona durante de 10 a 14.9 años, en comparación con las que no. Este riesgo se duplicó y más entre las mujeres que usaron terapia de estrógeno más progesterona durante de 15 a 19.9 años.
Las mujeres que tratadas con terapia de estrógeno solo tras la menopausia tenían un riesgo 22% más elevado de cáncer de mama, si la habían usado de 10 a 14.9 años, y un riesgo 43% más elevado si la habían utilizado por más de 15 años.
No se observó ningún aumento en el riesgo de las mujeres que tomaron estrógeno por menos de 10 años. Las mujeres no tuvieron un mayor riesgo de morir por el cáncer de mama, mostró el estudio.
La THS cayó en desgracia después de que el estudio de Iniciativa de Salud de las Mujeres de Estados Unidos se detuviera precozmente en 2002, porque se mostró que la THS aumentaba el riesgo de accidentes cerebrovasculares y de cáncer de mama y ovario. Desde entonces, han surgido algunas sutilezas. Por ejemplo, el uso a corto plazo de la THS ahora se considera bastante seguro para algunas mujeres que tienen síntomas graves de menopausia. La terapia con estrógeno solo se reserva para las mujeres que se han sometido a una histerectomía. Las mujeres con el útero intacto que usan THS deben tomar la hormona progestina con estrógeno para prevenir el cáncer uterino.
"Para la terapia combinada, hay tantos datos sobre estos peligros que en realidad les decimos a las personas que, si deben tomarla para tratar los síntomas, solo han de hacerlo durante uno o dos años, como máximo", apuntó la autora del estudio, la Dra. Wendy Chen, del Brigham and Women's Hospital (Estados Unidos). "Con el estrógeno solo, hay más datos de seguridad para alguien que desee tomarlo por cinco o seis años".
La Dra. Chen ha presentado los resultados del estudio en la reunión anual de la American Association for Cancer Research, celebrada en Chicago.
Su consejo es que las mujeres piensen en por qué toman los complementos hormonales. "Si es por los sofocos, no duran para siempre", apuntó. Si el problema es sequedad vaginal, hay preparados hormonales vaginales. "No tendrá los efectos sistémicos que tendría si tomara una píldora", señaló.
Fuente: univadis

El cribado de cáncer de mama reduce las muertes a un coste razonable


Los programas de screening de cáncer de mama que se han desarrollado en Holanda durante los últimos 20 años han logrado reducir las muertes por esta enfermedad, causando daños limitados -en relación con los falsos positivos o el sobrediagnóstico- a costes razonables.
Así lo ha demostrado un estudio del Erasmus University Medical Center, en Rotterdam, basado en el programa de 'screening' de cáncer de mama que comenzó en Holanda en 1989. Sus datos han sido presentados esta semana por el autor principal, Jacques Fracheboud, en la VIII Conferencia Europea sobre Cáncer de Mama (EBCC-8).
Según Fracheboud, "en comparación con el periodo pre-'screening' entre 1986 y 1988, las muertes por cáncer de mama entre mujeres de 55 a 79 cayeron un 31% en 2009". "Antes del programa de 'screening', las muertes aumentaban un 0,3% al año, pero después hubo un descenso del 1,7%", apunta. "Este cambio coincide también con un significativo descenso de las tasas de cáncer de mama detectadas por primera vez en etapas avanzadas", añade.
Entre 1990 y 2009, se enviaron unos 16,6 millones de invitaciones personales a 3,6 millones de mujeres entre los 50 y los 75 años de edad. En general, atendieron a este llamamiento el 80% de las invitadas, frente al 73% de 1990.
En este periodo, se realizaron 13,2 millones de 'screnning' entre 2,9 millones de mujeres --una media de 4,6 exámenes por mujer--, generándose de ello 178.490 derivaciones al especialista (1,35%), un 200% más que las realizadas entre 1990 y 1997 y entre 2005 y 2009. Los 'screenings' posteriores crecieron en un 100%, aumentando en más del 30% las tasas de detección.
Los posibles perjuicios del 'screening' no fueron tantos, según los autores. Así, para una mujer con 50 años en 1990 y que se realizara unas 10 pruebas durante los 20 años estudiados, el riesgo acumulado de falso positivo era del 6%, mientras que el sobrediagnóstico (la detección de rumores que no se convertirán en un verdadero problema) se limitó al 2,8% de los diagnósticos de cáncer de mama en toda la población y del 8,9% de los cánceres detectados.
Tampoco los costes fueron excesivos. El precio anual del programa fue de 51,7 millones de euros en 2009, unos 56,65 euros por examen. Ajustando la inflación, el 'screening' de cáncer de mama costó unos 3,5 euros menos que en 1996.
Además, los programas fueron precisos, de alta sensibilidad (la proporción de resultados positivos correctamente identificados) y específicos (proporción de resultados negativos correctamente identificados). Hasta 2005, la sensibilidad fue del 74,3% para el inicial y del 67,6% para posteriores 'screening'. Por su parte, la sensibilidad fue del 99% y del 99,4%, respectivamente..
Para Fracheboud, los resultados del trabajo proporcionan "convincentes evidencias de que este programa contribuye a reducir la mortalidad por cáncer de mama que se ha observado en los últimos 20 años en Países Bajos y que perjuicios, como los falsos positivos o el sobrediagnóstico, eran bastante limitados".

fuente: univadis

Consumir cadmio en la ingesta cotidiana podría aumentar el riesgo de cáncer de mama (Cancer Res)


Consumir cadmio en los alimentos que comen podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, sugiere un estudio sueco reciente, del que informa “Cancer Research”.
El cadmio, que se halla en muchos fertilizantes agrícolas, puede llegar a la tierra y al agua, explicaron los investigadores. Algunas de las principales fuentes de cadmio en la dieta son el pan y otros cereales, las patatas, los tubérculos y las verduras. Una vez entra al organismo, el cadmio puede imitar los efectos de la hormona femenina estrógeno, que puede fomentar el desarrollo de ciertos cánceres de mama.
"La vida moderna se ha vuelto cada vez más peligrosa para la salud de las mamas", señaló la Dra. Marissa Weiss, directora de oncología radioactiva de la mama y fomento de la salud del seno del Lankenau Medical Center, en Wynnewood (Estados Unidos). "Ahora las zanahorias y los granos integrales, los vegetales que se suponen que son sanos para nosotras, tienen cadmio", lamentó.
"Para ayudar a nuestras pacientes a reducir la exposición a las sustancias químicas ambientales (como el cadmio) que podrían aumentar su riesgo de cáncer de mama, tenemos que asociarnos con los agricultores para asegurar que los alimentos se cultiven en tierra sana sin fertilizantes llenos de compuestos químicos", aseguró la Dra. Weiss, quien también es presidenta y fundadora de Breastcancer.org. "Comer solo alimentos reales y sin procesar sigue siendo una estrategia sana hasta que podamos asegurarnos de qué contiene el paquete".
En el estudio sueco, los investigadores siguieron a casi 56.000 mujeres por más de 12 años. Las mujeres rellenaron cuestionarios de frecuencia alimentaria, que los investigadores usaron para calcular cuánto cadmio consumían en la dieta. En el período de seguimiento, hubo 2.112 diagnósticos de cáncer de mama, entre ellos 1.626 cánceres con receptor de estrógeno positivo y 290 con receptor de estrógeno negativo.
Las mujeres que tenían la mayor cantidad de cadmio en la dieta presentaban un 21% más de probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que tenían la menor cantidad. Ese riesgo aumentó a 27% entre las mujeres que eran delgadas o de peso normal. El riesgo fue similar, de 23%, para los tumores tanto de receptor de estrógeno positivo como negativo.
Las mujeres que consumían las mayores cantidades de granos integrales y verduras tenían el riesgo más bajo de cáncer de mama, frente a las mujeres expuestas al cadmio dietético a través de otros alimentos.

fuente: univadis

Una proteína es clave en la regulación de la muerte de las células tumorales mamarias (Nat Commun)


Científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) han participado en un estudio internacional que ha descubierto una alteración genética que predice el éxito de la quimioterapia en cáncer de mama.
En un comunicado, el Idibell ha precisado que la investigación, coordinada por el Netherlands Cancer Institute y que publica la revista “Nature Communications” caracteriza la proteína RBM38, clave en la regulación de la muerte de las células tumorales.
Dicha proteína se desactiva en los tumores mamarios, haciéndolos más resistentes a determinados tratamientos de quimioterapia, por lo que el conocimiento previo de la presencia o no de la proteína podría ayudar a predecir el éxito del tratamiento.
La proteína p53 es la encargada de eliminar células premalignas, si bien ahora los investigadores han constatado que actúa junto a la RBM38, que la ayuda a controlar pequeñas moléculas.
El estudio concluye que los tumores mamarios desactivan epigenéticamente el gen de RBM38, de forma que no puede interactuar con p53, por lo que la identificación de estos pacientes sería un paso clave para construir tratamientos alternativos.

Fuente: univadis