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lunes, 5 de marzo de 2012

Los mecanismos de control del zinc podrían ser claves para tratar el cáncer de mama agresivo

Los mecanismos de control del organismo para distribuir el zinc a las células podrían ser la clave para mejorar el tratamiento de algunos tipos de cáncer de mama agresivos. Así lo señalan investigadores de la Cardiff University y el King's College London (Reino Unido), que han identificado el interruptor para liberar el zinc en las células, lo que tiene importantes implicaciones en muchos tipos de enfermedades.

Los científicos saben, hace mucho tiempo, que el zinc juega un papel vital en la salud humana. Demasiado zinc o su carencia puede causar la muerte celular. Un creciente conjunto de evidencias vincula el zinc con enfermedades como las neurodegenerativas, la inflamación, la diabetes o el cáncer.

Los niveles de zinc en las células están controlados por unas moléculas de proteína denominadas 'transportadores de zinc'. Ellos mueven el zinc dentro y fuera de la célula para asegurar que los niveles son correctos y para mantenerlos.

Hasta ahora, los científicos no sabían cómo estos 'transportadores' liberaban el zinc. Los equipos de la Cardiff y del King han identificado un interruptor (CK2), una proteína que abre un 'transportador', denominado ZIP7 y permite que el zinc circule.

Anteriores investigaciones de este equipo habían vinculado ya la distribución del zinc a diversos tipos de cáncer de mama. Se habían encontrado mayores niveles de zinc intracelular y del 'transportador' ZIP7 en cánceres e mama resistentes al tamoxifeno.

También se sabía que el CK2 era más común en cánceres que potencian el crecimiento celular. El descubrimiento de que CK2 abre ZIP7 sugiere que los fármacos que bloquean esta liberación de zinc podrían también bloquear el desarrollo del cáncer. Los primeros resultados de ensayos clínicos con inhibidores de CK2 sugieren que podrían actuar bien.

Según Kathryn Taylor, de la Cardiff University's School of Pharmacy and Pharmaceutical Sciences (Reino Unido), "sabemos que el zinc, en las cantidades adecuadas, es vital para el desarrollo, nuestro sistema inmune y muchos otros aspectos de la salud humana". "Pero cuando algo va mal en el sistema de distribución del zinc en el organismo, parece que podría aparecer la enfermedad", advierte.

"En concreto, nuestra investigación ha mostrado un vínculo con formas de cáncer de mama muy agresivas. Comprender mejor como se distribuye exactamente el zinc sugiere que, si podemos bloquear los canales de transporte que funcionan mal, podremos potencialmente alterar el crecimiento de estas formas de cáncer", concluye.


fuente: univadis

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