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domingo, 7 de agosto de 2011

El 70% de la cirugía de mama ya se realiza con una técnica que permite saber si hay metástasis


Los profesionales del servicio de cirugía general utilizan ya una técnica conocida como ganglio centinela con siete de cada diez mujeres que precisan pasar por el quirófano como consecuencia de una cáncer de mama. Esta prueba consiste en introducir isótopos a las pacientes con neoplasia horas antes de la operación, generalmente en el departamento de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Central de Asturias. Una vez en el quirófano del San Agustín, los profesionales pueden conocer gracias a dichos isótopos si el enfermo sufre metástasis (propagación de un foco canceroso a un órgano distinto de aquel en que se inició). El responsable de cirugía general del hospital avilesino, José Ignacio Jorge Barreiro, valoró este avance técnico que contribuye a que las pacientes -mayoritariamente mujeres- se curen del tumor.

Esta, sin embargo, no es la única práctica novedosa en el servicio de cirugía del San Agustín. A día de hoy, según datos facilitados por Barreiro, más de la mitad de las intervenciones oncológicas que se realizan en el hospital son mediante laparoscopia. Esto significa que alrededor del 60 por ciento de los pacientes con algún tipo de tumor son sometidos a operaciones consideradas mínimamente invasivas puesto que no es preciso el uso del tradicional bisturí. Esta técnica comenzó a aplicarse en el San Agustín en 2007 con pacientes aquejados de cáncer de colon.

Las cirugías por laparoscopia permiten penetrar en la cavidad abdominal a través de pequeñas incisiones por las que se introducen unos tubos llamados «trócares». Como el interior del abdomen es oscuro, se tiene que agregar luz a través del mismo laparoscopio, utilizando una fuente de luz fría, transmitida a través de fibra óptica. A la par, los profesionales sanitarios insuflan CO2 en el vientre para que se forme y una burbuja y así poder trabajar con comodidad en el intestino grueso. Jorge Barreiro define la aplicación de estas técnicas es la «cirugía del futuro».

En lo que afecta al funcionamiento del servicio, Barreiro destacó que el San Agustín cerró el año sin apenas lista de espera en cirugía «y lo que es más importante, sin realizar jornadas ni consultas extras». «Ahora estamos pendientes de que el nuevo gobierno nos de autorización para ofrecer también cirugía oncoplástica e incluso prótesis mamarias, el San Agustín ya solicitó este permiso», concluyó el jefe del área de cirugía general.

fuente. ine

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